Para los pueblos y pedanías que hay desde Vélez-Málaga hasta Ventas de Zafarraya, el sacerdote Manuel Bermúdez (Trapiche, 1943) es un verdadero regalo de Dios. Así se lo han demostrado en un caluroso homenaje que hicieron en Alcaucín hace sólo unos días. Manuel, con la humildad que lo caracteriza, a rma que él no ha hecho nada, sólo «estar con la gente y llevarles la fe en el día a día»