En mi familia estamos acostumbrados a recibir esta noticia con la alegría, pompa y boato que se merece. La relación emisor-mensaje-receptor se ve mejorada de forma extraordinaria por las circunstancias que la rodean

Catorce es un número excelente

Se puede comunicar el mismo acontecimiento, a la misma persona, de formas muy diferentes. La formula emisor-mensaje-soporte de la transmisión-receptor, tan conocida como cierta dentro de las teorías de la comunicación, se ve alterada por los “ruidos” que se producen alrededor y por el estado de ánimo tanto del emisor como el receptor.

Tras este rollo, un poco pedante pero necesario, paso a comunicarles que para mi familia el número catorce es tan importante y emocionante como los que le preceden y los que, si Dios quiere, le seguirán. Efectivamente, el número de mis nietos se ha elevado estos últimos días a la cifra de catorce. Los padres del, o de la, jovenzuel@ que se encuentra con dos semanas de gestación, se presentaron ante nosotros con voz trémula y, quizás por miedo a los comentarios que se acostumbran a emitir en estos tiempos sobre dicho acontecimiento, cierta pesadumbre ante lo que se les venía encima.

En mi familia estamos acostumbrados a recibir esta noticia con la alegría, pompa y boato que se merece. La relación emisor-mensaje-receptor se ve mejorada de forma extraordinaria por las circunstancias que la rodean. Mi pregunta siempre es la misma: ¿habéis escuchado ya el pum-pum? (me refiero al sonido del corazón del nonato en el reconocimiento pertinente). Ante la respuesta afirmativa vuelvo a preguntar ¿y qué? Ahora la contestación es tajante: una maravilla.

Por eso nos parece que el número catorce es extraordinario. Ya tenemos para el equipo de fútbol y los tres suplentes reglamentarios, pero, sobre todo, un nuevo ser pide paso para hacer el mundo mejor y más solidario que necesitamos. Dios se lo pague a Dios.