Los capitostes europeos no han dudado en presentarse en la isla para hacerse la foto. Mientras, los habitantes isleños sufren cada día la impotencia ante la muerte de unos congéneres que tan solo pretenden vivir como los europeos tal como les muestra la televisión cada día
Soy de la opinión de que cada uno de nosotros es una isla. Cada vez más, queremos convertirnos en seres independientes aislándonos de los demás. Que pena. El ser humano es eminentemente social y sin embargo pretende separarse de cuantos les rodean.
Estos días se ha puesta de moda una isla desgraciadamente. La isla de Lampedusa, la más grande del archipiélago de las Pelagias. La palabra pelagia designa una especie de medusa transparente cuya abundancia puede haber sido el origen del nombre de estas islas.
Ésta isla se encuentra en medio del Mediterráneo a una distancia equidistante entre Túnez o Libia e Italia. Su situación geográfica le hace convertirse en el primer lugar que encuentran y el acceso más fácil a Europa con el que se topan los barcos, atestados de emigrantes ilegales, que intentan alcanzar el “paraíso europeo” por este lugar. No es tan accesible como las fronteras de Ceuta o Melilla o las costas andaluzas, pero a los sin papeles que han alcanzado esos países norteafricanos (especialmente Túnez) les ofrecen unas embarcaciones más grandes y una promesa de alcanzar Europa muy apetecibles.
Hasta aquí la base de la información. La noticia es que, una vez más, y ésta pensamos que de forma más terrible, cientos de hombres, mujeres y niños se han ahogado y se encuentran presos de la embarcación naufragada en medio del Mediterráneo.
Los capitostes europeos no han dudado en presentarse en la isla para hacerse la foto. Mientras, los habitantes isleños sufren cada día la impotencia ante la muerte de unos congéneres que tan solo pretenden vivir como los europeos tal como les muestra la televisión cada día; gritan su sufrimiento de forma desesperada y abuchean a los políticos que quieren aparecer ahora como salvadores. El Presidente de la comisión Europea José Manuel Barroso ha declarado “ Europa no puede mirar a otra parte cuando son barcos que llegan y se están destruyendo esperanza y vidas". "Los retos de Lampedusa e Italia son retos europeos". Finalmente, ha dejado su testamento: “haré todo lo que pueda, con los medios que tengo, para cambiar la situación" y ha anunciado la aportación a Italia de fondos adicionales de hasta 30 millones de euros, e inmediatamente ha vuelto a su confortable posición y hasta la próxima.
El Papa Francisco, una vez más ha dado en el clavo; “solo me viene la llamada vergüenza, es una vergüenza”. Según relata en su Twitter el diario vaticano L'Osservatore Romano, el limosnero del Papa Krajesci lleva "una ayuda a cada uno de los sobrevivientes para proporcionar las exigencias más inmediatas". Primo indemnizare e dopo parlare d’amore.
Para mí, esta noticia es un toque de atención. Los seres humanos, yo el primero, nos convertimos en islas para cuantos están a nuestro alrededor. Dejamos que naufraguen los demás en su intento de ser personas o personas medianamente felices, poniéndoles los riscos de nuestras costas en forma de indiferencia, lejanía o “ese es tu problema”. Como mucho nos acercamos a su entierro como personas felices,… y a prometer, de boca para afuera, que en adelante vamos a hacer lo que podamos. Lo primero que tenemos que hacer es “poner un emigrante en nuestras vidas”. Hace años que practico esta filosofía y dos mujeres, una musulmana y una hispanoamericana se han integrado como uno más en nuestra familia. Si cada uno de nosotros acepta en su isla a algún forastero nos irá mejor.
El mundo es injusto. No seamos injustos nosotros. No seamos medusas. Tenemos que aceptar que la única forma de arreglar la situación es repartir mejor lo que hay. Porque hay suficiente para todos.
