En Cártama se ha descubierto el lugar donde se ubicó el antiguo cementerio medieval del municipio. La necrópolis podría datarse probablemente entre los siglos XIII y XV. Desde que el hombre es hombre la muerte ha protagonizado su historia. Y la época medieval no iba a ser menos. El ser humano siempre ha tenido consideración con los muertos. Al menos hasta hoy.

Vida eterna

No descubrimos nada nuevo si afirmamos que todos morimos y que nuestro fallecimiento abre la puerta al misterio. La muerte ha sido y es vivida por las diferentes culturas como hecho incontestable. Pero enfocada de manera plural. El cristianismo lo hace de forma muy particular: primero celebra a los modelos de vida cristiana y al día siguiente reza por los difuntos. Una costumbre antiquísima que mantiene su plena vigencia.

En una aldea perdida en Ecuador la primera vez que oí hacer alusión al finito en referencia al difunto me sorprendió. El ser humano tiene una dimensión finita que evidencia la muerte. No obstante, el hombre y la mujer de todos los tiempos, siempre ha tenido presente la posibilidad de la existencia de otra vida. Para los cristianos el muerto por excelencia que volvió a la vida es Jesucristo. Si Cristo no ha resucitado la fe cristiana cae como un castillo de naipes. Silenciosa y contundentemente. De hecho, San Manuel bueno mártir, el espléndido libro de Unamuno, comienza con una cita de Pablo de Tarso sobre la resurrección de Cristo. El volumen reflexiona sobre esta y la otra vida. Algo muy sano. Al menos en el plano existencial. Aunque nuestra sociedad intente eliminar el pensamiento sobre la muerte, podemos preguntamos si hay otra vida que trascienda a esta.

Ante un mundo positivista, incapaz de abordar este misterio, las celebraciones cristianas del próximo fin de semana ayudan a situar el justo valor de la vida terrenal. La muerte iguala a todos. Pero cabe plantearse si llegaremos a la hora de nuestra muerte vivos. Porque a juzgar por lo que se ve hay quien vive sin apenas pulso vital ahogando la llamada a la plenitud que alberga el corazón humano.

Artículo publicado en SUR en El alféizar. 29.10.13