Esta mañana D. Fernando Ónega, en el programa de Carlos Herrera, decía educadamente que la familia sevillana fallecida por intoxicación “parecían jabalíes que bajan por la noche a buscar comida”. En el campo, a los jabalíes les llaman cochinos. Y yo me inclino a pensar que a los cochinos nos parecemos más los demás.

Los que permitimos que pasen estas y otras situaciones similares. Como periodista, creo que todos deberíamos hacer un análisis de lo que hacemos para ayudar a todos los que se encuentran en esta situación. Dejar de hablar un poco de los catalanes, que cada vez se parecen más un a un quinceañero que amenaza a sus padres con irse de casa, hasta que sus progenitores ya no pueden más, y le ponen las maletas en la puerta. Ahí se acabó todo. Comienza a ser el más obediente del mundo.

Me gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos compañeros de profesión, para que reflexionen sobre las noticias verdaderamente importantes y con las que podemos ayudar a alguien. No me valen excusas como: la actualidad manda, no para personajes como Carlos Herrera, Ernesto Sáenz de Buruaga, Julia Otero, Carles Francino… que son capaces de convertir en actualidad los temas que consideran de interés. Prefiero no llegar a la conclusión obvia. Ojalá algún día dejemos de quejarnos y mirarnos el ombligo, para empezar a pensar en que podemos hacer desde los medios que tenemos a nuestro alcance.