Vivir la Semana Santa con el Evangelio como libro de instrucciones es lo mejor que le puede pasar a un cristiano. Conocer el Evangelio es conocer de cerca el rostro de Dios. Su misterio encarnado. Contemplar estos textos milenarios sin pudor y prejuicios es liberador.

Estamos a menos de una semana. En unos días comienza en Málaga la Semana Santa. Para propios y extraños. La ciudad se prepara. Buenos augurios. Este tiempo santo supone una buena oportunidad para conocer mejor el mensaje del Nazareno. ¿Dónde recurrir? A la fuente. Una fuente que algunos dirán que ha sido manipulada. Pues entonces que prescindan, inventen o sugieran lo que creen que Jesús de Nazaret dijo o vivió.

Si los Evangelios son fuente de conocimiento preciso y para el cristiano además es Palabra de Dios, recurrir a ellos es un buen ejercicio para actualizar en nuestros días el mensaje de Cristo. Aterrizarlo donde duele y se debate la vida. En sus páginas descubrimos qué dice Jesús sobre el amor, la misericordia o la vida. Sobre la hipocresía, la insensatez o la murmuración. Sobre el robo, la mentira o el adulterio. Sobre las riquezas, el apego o el dinero. Sobre lo pequeño, lo perdido o los pobres. Sobre la paz, la alegría o la fe. Sobre la oración, el culto o la contemplación. Sobre la pobreza, la libertad o la verdad. Sobre la infancia, el escándalo o el pecado. Sobre los enemigos, los juicios o Dios. Da igual. Cientos de temas de permanente actualidad laten en el corazón del Evangelio. Porque éste mantiene vigencia absoluta.

Es una joya espiritual a la que hay que acceder descalzo. Desposeído. Se accede a la tierra de libertad. Se entra en el ámbito del amor y la entrega. De la pasión y el sacrificio. De la vida y la eternidad. Vivir la Semana Santa con el Evangelio como libro de instrucciones es lo mejor que le puede pasar a un cristiano. Conocer el Evangelio es conocer de cerca el rostro de Dios. Su misterio encarnado. Contemplar estos textos milenarios sin pudor y prejuicios es liberador. Supone además un caudal de espiritualidad de permanente actualidad. Además tiene una ventaja para quienes buscan ser cristianos auténticos: sitúa a los seguidores de Jesús en un estilo de vida que algunos olvidaron. Volver. Siempre volver. Volver al Evangelio es necesario y urge para vivir en cristiano.

Artículo publicado en SUR en El Alféizar 8.4.14