“El Señor es mi pastor, nada me falta”. Cuántas veces habremos repetido estas palabras llenas de confianza… en medio de las cañadas oscuras de nuestra vida, buscamos la guía de ese Pastor que nos lleva a los verdes prados de su misericordia.

Hoy, en el Evangelio, Jesús se nos muestra con esa imagen tan entrañable del pastor del rebaño. Nos dice que Él camina delante por delante, y que por eso conocemos su voz. Para Él no somos extraños. Como pastor que es, Jesucristo nos guía, y también nos fortalece; no nos abandona; nos defiende de las asechanzas del enemigo, y nos reúne en un solo rebaño que es la Iglesia. ¡Merece la pena caminar de la mano y bajo la guía del Señor! En la dificultad, oír el bastón del pastor que va por delante, en medio de la oscuridad, da paz y esperanza a nuestro corazón que a veces anda dolorido. Confiemos en el Buen Pastor, que llega hasta el extremo de dar la vida por ti y por mí. También nos dice hoy que Él es “la puerta”. Entrar por esa puerta que es Jesús es vivir a su estilo, siguiendo su ejemplo; a fin de cuentas, siendo testimonio vivo de Cristo Resucitado en nuestro mundo de hoy.

Finalmente, permíteme que te pida hoy que reces por nosotros, los pastores de la Iglesia, que compartimos la tarea de pastor de Jesús. Necesitamos tu oración, para que nuestro pastoreo dé frutos de santidad. ¡Contamos con ella! ¡Feliz Pascua!