En el día a día, podemos encontrarnos con textos o frases que nos muevan a pensar, pararnos un poquito y meditar. Eso es lo que me ha ocurrido a mí estos días pasados.

El 16 de mayo, día de san Simón Stok, santo al cual la Virgen del Carmen entregó su escapulario, la meditación del libro que leo a diario termina así:

«Si tú no ves a Dios con más frecuencia ¿no será porque no tienes tu corazón suficientemente limpio? Porque el corazón sucio es el que ensucia la vista del alma y con esa vista sucia es imposible llegar a ver a la divinidad. "Para los limpios, todo es limpio; mas para los contaminados e incrédulos nada hay limpio, pues su mente y conciencia están contaminadas" (Tito 1, 15)»

Luego me encontré en mi correo, el discurso de despedida del presidente de la Coca Cola. Me
referiré al final del mismo: «Vive intensamente y recuerda: antes de hablar... ¡escucha! Antes de
escribir... ¡piensa! Antes de criticar... ¡examínate! Antes de herir... ¡siente! Antes de orar... ¡perdona!
Antes de gastar... ¡gana! Antes de rendirte... ¡intenta! ANTES  DE MORIR... ¡¡VIVE!!» Recomiendo busquéis el discurso entero, es muy corto pero no tiene desperdicio. 

Y la tercera frase, que toda España creo yo, hemos oído: viviendo estos momentos tan convulsos y
preocupantes de falta de trabajo, carencia de valores, jóvenes que no ven claro cual será su futuro,
hay que valorar mucho las palabras de Simeone, entrenador del Atletico de Madrid: «Si se quiere y
se trabaja, se puede». 

Creo que estos tres momentos me han hecho más feliz la semana.