Cada vez más nos encontramos personas que nos dicen que no necesitan “ir a Misa” para ser cristianos, y que se puede ser perfectamente cristiano prescindiendo de los sacramentos.
Pero… como muchas cosas… a base de decirlas no se convierten en realidad. Los cristianos somos lo que somos por seguir a una persona que se nos ha dado a conocer, y ese es Jesucristo, el Señor, el Hijo de Dios.
Para alimentar nuestra vida necesitamos los sacramentos, y entre ellos, especialmente la Eucaristía, en la que recibimos al mismo Jesucristo. Por eso nos dice hoy en el Evangelio: «si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros». La Misa no es un “evento” al que vamos a entretenernos y a pasarlo bien. El Santo Sacrificio de la Misa no es opcional en la vida del cristiano; es para nuestra salvación -no para nuestra diversión-. En ella todo un Dios se entrega y se nos da a sí mismo como alimento. Sin celebrar la Eucaristía, nuestra fe no se sostendría; nuestra vida cristiana estaría más muerta que viva, y nuestro seguimiento del Señor sería una farsa. Hoy, día del Corpus Christi, ¡demos gracias a Dios por la suerte de poder acercarnos a comulgar! Y pidámosle también llevar esa comunión a nuestra vida, en el amor fraterno. ¡Feliz semana!
