El economista chileno Manfred Max-Neef reniega de una economía neoliberal para la que los seres humanos son “irrelevantes” y que, en su opinión, «mata más gente que todos los ejércitos juntos». Los suicidios en países como España-según recoge la Agencia EFE-  se pueden considerar «asesinatos de un sistema perverso».

«La perversidad de la economía neoliberal radica en que, los seres humanos son irrelevantes. Lo relevante son los indicadores macroeconómicos, el PIB… lo que le haya pasado a las personas no importa», afirma. El catedrático por la Universidad Austral de Chile,  comulga con la denuncia del Papa Francisco de que uno de los mayores problemas de la humanidad es «la globalización de la indiferencia».

Es un disparate  que en pleno siglo XXI la economía se rija por “ideas neoclásicas del siglo XIX. ¿Por qué no se buscan alternativas? ¿Por qué no se busca un modelo “al servicio de las personas”, a las que se debe vincular el desarrollo y no para los objetos; donde el crecimiento no sea sinónimo de desarrollo y no precise necesariamente del mismo?

Tienen razón tanto Manfred como el Papa. Nos seguimos preguntando: ¿por qué, frente a la concepción mecánica de la economía, en la que «se llega al extremo de que la solidaridad es vista como un acto irracional», no buscamos una economía en la que el objeto principal sea la persona, las relaciones humanas, la solidaridad internacional? Hay demasiados intereses y demasiado egoísmo. No nos cansemos de luchar por cambiar este sistema neoliberal que mata más gente que todos los ejércitos juntos.