Si miras tu vida, y miras a las personas creyentes que viven cerca, te darás cuenta de que no siempre dejamos a la Palabra de Dios calar en nosotros de la misma manera.

Hay quien dice que para él/ella la Palabra de Dios no le supone nada. Otras personas nos dicen que la Palabra de Dios enriquece sus vidas y de qué manera… Y la cuestión no es si Dios no siembra en todos, o que la semilla no sea buena o no tenga fuerza para cambiar la vida de las personas, no. La cuestión es simplemente que esa semilla a veces no es acogida de la misma manera. Pero hay una cosa muy clara: Dios hace su siembra en todas las personas, y en todas quiere dar fruto. Pero se encuentra que a veces… la acogida no es la deseada, y por tanto el fruto se resiente.

¡Descubramos la alegría de saber acoger esa semilla que Dios ha sembrado en nosotros! En  el campo de nuestra vida hay muchas cosas que ahogan el crecimiento de la semilla del Reino, sembrada en él.

En esta semana, podríamos preguntarnos qué cosas, qué asuntos, interfieren en ese crecimiento y ahogan o secan la semilla.

¡Dejemos crecer la semilla del Reino! Preparemos el terreno que somos tú y yo, y Dios hará lo posible para ir transformándonos desde dentro y hacer que demos frutos de santidad.

¡Feliz semana!