La elección de Dios
Dios nos ama a todos, y nos llama a la vida plena. Dios no es propiedad de nadie en particular; se nos ha dado a conocer y nos ha pedido que anunciemos el amor que él nos tiene, a todas las personas, para que también ellas tengan vida. A lo largo de la historia, en infinidad de ocasiones muchos se han querido apropiar de Dios, pero él es un Padre bueno, que no se deja encerrar. Jesús, hoy en el Evangelio, nos lo hace ver.
En los planes de Dios estaba el darse a conocer primero al pueblo elegido: Israel. Pero cuando éste rechaza a Jesús, los apóstoles se encargan de extender la fe cristiana entre los pueblos vecinos, siguiendo las instrucciones del Señor. “Id y predicad...”
La curación de la hija de la cananea es signo de esa universalidad de la salvación de Dios, que llega no solamente a Israel, sino a todos los pueblos, por puro regalo; por pura misericordia. La fe de la mujer cananea es el ejemplo de esa fe limpia y confiada en Dios. Tenemos mucho que aprender de la fe de aquella mujer pagana. Nos falta a veces plena confianza en ese Dios que se abre a todos, y que quiere transformar la vida de cada persona. Y en esa tarea, tú y yo somos sus instrumentos, sus manos y sus pies, para llegar a todos los rincones del mundo.
¡Feliz Semana!
