La historia del ya casi universalmente conocido como “pequeño Nicolás” es una parábola de nuestro tiempo. Posee el atractivo morboso de lo prohibido y la “chispa” de la picaresca tradicional hispana muy actualizada. Nicolás se hacía pasar por un personaje muy introducido en el mundo del poder económico y la alta política desde donde canalizar favores y prebendas a quienes estuvieran dispuestos a pagarlos. Un “recordman”, solo tiene veinte años. Nadie sabe cómo se las apañaba para aparecer en periódicos, revistas y telediarios junto a magnates y políticos de gran altura, pero es evidente que lo conseguía.
Nicolás es paradigma de una sociedad -la nuestra- profundamente inmoral dispuesta a “moralizar” cualquier cosa que produzca beneficios. Lo bueno y lo malo se han vuelto evanescentes e intercambiables según oportunidades y coyunturas.
El gran Luigi Pirandello escribió “Así es si así os parece”. O sea, nada “es” sino su apariencia. El mundo de la publicidad y su famoso lenguaje “persuasivo” mueve los hilos del pensamiento, de las costumbres, de la moral.
¿Y Dios? Pues Dios no tiene sitio en el engranaje de esta nueva “comedia humana” donde solo vale lo que tiene valor de mercado. Hombre, resulta evidente que ningún “pequeño Nicolás” podría moverse a su antojo en el ámbito de una sociedad sujeta a elementales reglas éticas. Es que por competir se entiende mejorar el producto que se ofrece frente al de la competencia, no eliminar al competidor mediante intermediarios sobornados. Pero, claro, esa reflexión resulta anticuada… vamos, de risa.
Hemos alterado el sueño de los niños. Les estamos enseñando no a vivir sino a sobrevivir, en una guerra donde triunfan los audaces sin escrúpulos; quiero decir, los “pequeños Nicolás”. Por eso, nuestros muchachos envejecen a toda velocidad. Y se emborrachan. Y se evaden de un mundo asfixiante a golpe de droga.
Jesús propuso el amor como programa de vida pero hemos adulterado el mismo amor. También dijo que separados de Él nada podíamos hacer. Dijo eso y se quedó entre nosotros. Quiero decir que está presente y sigue disidiendo lo mismo.
