Juan, el telonero

El texto evangélico de este domingo, que constituye el inicio del relato de Marcos, abre con una “voz en off”: Comienzo del Evangelio de Jesús, Mesías e Hijo de Dios. Con el título, a modo de obertura de una obra musical, el evangelista presenta todo lo que va a desarrollar a continuación: la Buena Noticia de Jesús, que es el Mesías y el Hijo de Dios. Seguidamente, el relato pone en escena un icono del adviento: Juan Bautista. Para ello, en primer lugar, se le presenta con palabras del profeta Isaías: él es la voz que clama en el desierto e invita a preparar el camino al Señor. Después, nos describirá su estilo de vida: hábitat, vestido, dieta. Es un hombre del desierto, lugar por excelencia donde el ser humano aprende a escuchar la voz de Dios. Juan tiene clara su identidad: él no se sabe protagonista de la historia, él es el telonero de quien viene detrás, otro “más Fuerte”. Por ello proclama un bautismo de conversión. Invita a sumergirse en el agua como símbolo del deseo profundo de cambio, de reorientar la vida, de caminar por senderos nuevos. El anuncio del Bautista da paso así de forma inmediata a la historia de Jesús. Juan está anunciando su entrada en escena con su palabra y su vida. ¿Estamos dispuestos/as a convertirnos en precursores auténticos y coherentes que preparen el camino al Señor que llega? Como decía Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.