He podido observar que la Wikipedia ha recogido una ampliación del significado de esta frase que, en su origen, solo se refería al mundo de la homosexualidad. Posteriormente, el “espabilaburros” ha recogido una ampliación de su uso en el siguiente sentido: “la declaración de algo que se mantenía oculto y que puede provocar sorpresa, vergüenza, odio o sanción. Lo que se revela puede ser un comportamiento considerado ilícito o inconveniente o bien la pertenencia a un colectivo (frecuentemente una minoría) susceptible de ser estigmatizado o discriminado, sea por la sociedad en general o en un ámbito más restringido como puede ser el laboral. Algunos ejemplos: revelarse como ateo (en una sociedad mayoritariamente creyente)".

Lamentándolo mucho, hoy tengo que enmendarle la plana a la Wikipedia. Los términos se han trocado y ahora lo que es complicado y estigmatizado es declararse abiertamente creyente. Te tratan de capillitas, meapilas o ayatollah como mínimo. Nos cuesta trabajo “salir del armario” de lo política y culturalmente correcto y declarar abiertamente nuestro cristianismo militante.

O quizás es que nos encontramos muy a gusto en nuestros templos y nos da miedo salir a la intemperie. Oler a oveja. Pero tenemos que hacerlo. Hoy he entrevistado en mi programa de radio a miembros de la asociación MENTALIZA2, un grupo de cristianos militantes que se han propuesto atender e integrar, desde y en sus parroquias a sus vecinos que padecen enfermedades mentales. Son pobres y pocos. Se pueden reunir en una cabina de teléfonos. No tienen sede ni medios. Pero tienen lo principal. El deseo de servir a sus prójimos enfermos poniéndoles la cara de Jesús. Entren en su página del Facebook. Necesitan personas de buena voluntad. Hay que salir del armario y dar la cara. Con la palabra y la vida. Antes le llamábamos a esta actitud dar el salto al vacío de la fe.