Me cuesta escribir sobre este tema, pero al mismo tiempo, me siento obligada a hacerlo, pues ha sido tan maravilloso el ejemplo de vida que los papás de Charlie Gard han dado al mundo entero, que bien merecen tenerlos siempre en el recuerdo.

Desgraciadamente, la sociedad evoluciona de forma negativa, hay que eliminar a aquellos bebés que puedan producir complicaciones, bien sea mediante el aborto, o como en el caso de Charlie, la desconexión.

Aquí los papás de Charlie han sido unos luchadores incansables. Han batallado contra jueces, médicos, y todo un entramado que no queria participar en esa lucha.

Ciertamente, estas personas tenian su parte de razón, ya que desgraciadamente el bebé, no tenía solución posible pero, en mi opinión, les faltó un poquito de empatía con unos padres que sufrian lo indecible por ese hijo. Padres que se han visto privados de las sonrisas, balbuceos, y todas las sastifacciones que nos dan los hijos cuando van despertando a la vida.

Al mismo tiempo, han ido viendo cómo se apagaba, cómo luchaba, y cómo ellos se aferraban a una esperanza, que es lo último que se pierde.

A estas maravillosas personas les diría, que tienen un angelito en el cielo, que está jugando todos los juegos que aquí en la tierra le han sido negados, que estén tranquilos, pues está al cuidado de una grandísima Madre que no lo dejará de su mano.

Al mismo tiempo, Charlie estará desde el cielo orgulloso de los papás que ha tenido, haciendo una defensa de la vida tan grande, en este tiempo en que la misma no se valora. Gracias a ellos por su ejemplo.

Termino con las palabras que la mamá le dijo: «Dulces sueños bebé duerme bién».