Los pertenecientes al “segmento de plata”, pese a que nos encontramos en el status de “jubilados”, no estamos siempre de vacaciones.
Volvemos al tajo como todos. Nuestro trabajo en “la bolsa” y como “traidores” se pone en marcha de nuevo. Sí; aquello de “coge la bolsa y me haces la compra” o “tráeme a los niños del colegio” entra en el pan nuestro de cada día.
Ya se ha acabado aquella generación de “abuelitos” paseando por el parque o haciendo croché. Hoy en día estamos totalmente activos, hacemos deporte y trabajamos activamente en las tareas domésticas, en asociaciones de ayuda o en la educación de la próxima generación o la siguiente.
Por ello, por lo menos para mí, se ha acabado la caminata y el baño de primera hora de la mañana, las tres partidas de dominó, el baño del mediodía y la siesta solemne.
A partir de mañana volverán las actividades en las que los mayores estamos involucrados de una manera imprescindible. Tan solo hay que echar un vistazo a las calles en las horas de más afluencia. Mayores a una prudente velocidad que no van de paseo. Van a realizar sus tareas. Acudid a Caritas, Banco de Alimentos o algún otro voluntariado: mayores.
Que decidles de la formación! Las aulas de las universidades y los cursos para mayores se llenan de profesores eméritos y estudiantes en la tercera etapa de su vida. Cada vez hay más alumnos en los cursos de crecimiento personal, informática, idiomas y tantos otros. Los estudios de formación para catequistas, estudios bíblicos, etc., están llenos de mayores, que después forman parte de los equipos de catequistas y evangelizadores.
Por eso estimo que es muy importante el “segmento de plata”. Nos tiene la sociedad a su servicio durante quince o veinte años. Que nos cuiden. Somos muy importantes para la sociedad. Les dejo; tengo que hacer una mudanza.
