El caso horrible del niño Gabriel (pescaito) como su mamá quería que lo nombraran. De hecho, ella misma dibujó un pececito para que sirviera de mascota para su hijo y pidió que ese fuese el símbolo que nos uniese a todos en la búsqueda de Gabriel. Ella tenía con ese gesto la esperanza de que su hijo apareciera.

No contaba con la maldad de ciertas personas -si se les puede llamar así- la maldad existe no nos quepa la menor duda. Algunos seres humanos son la muestra de ello.

No solo tienen maldad sino también una sangre fria y un cinismo aplastante.

Me estoy refiriendo a Ana Julia la presunta asesina del pequeño Gabriel.

Ha participado activamente desde el primer momento, con los padres en la búsqueda del niño. Es la hipocresía total y absoluta de una presunta asesina.

Ya el pobre padre estará arrepentido de haberla tenido como pareja. Unido al inmenso dolor de la perdida de su hijo, pensar que ha estado conviviendo con un monstruo, es horrible.

Quiero hablar ahora de la grandísima lección que Patricia la mama de Gabriel , en una entrevista concedida a la Cope nos ha dado.

Al menos yo me he sentido interpelada, pues al enterarme de la aparición del cadaver de Gabriel y de la detención de la presunta, la rabia e impotencia me hizo desearle lo peor de lo peor.

Patricia ha hablado con una serenidad y una falta de rencor hacia esta persona , digna de admiración, declaraciones de una grandisima  mujer que no se deja llevar por el dolor y la rabia.

Ha demostrado una grandeza de alma impresionante.

No se si Patricia será católica o abraza otra religión, o ninguna, lo que sí sé es que yo que soy católica, hoy he aprendido una lección de como hay que vivir el evangelio.

Ya Gabriel es un pececito al que le han crecido alas y ha volado hacia el cielo. El ya está feliz, ahora hay que rezar por esa familia rota de dolor.

Que Dios les ayude