Foto de Joao Jesus

El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 14 de octubre (Lc 11, 29-32).

La presencia de Cristo entre nosotros es más que suficiente para impulsarnos a vivir en santidad. Desgraciadamente no siempre es así. Hasta el punto de que lo sórdido, perverso o demoniaco puede instalarse en nuestra vida casi de manera imperceptible. Cristo el Señor de la vida y de la historia, al que los cristianos reconocemos Dios y hombre verdadero, es juez misericordioso que nos enseña a vivir a la altura de la llamada que hemos recibido: la santidad. Una santidad que debe cultivarse a diario, en los pequeños detalles y en la rectitud de intención de las grandes proezas. En Cristo debemos mirarnos para crecer como creyentes. Para evitar errar en el camino.

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