El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 17 de octubre (Lucas 11, 47-54).
Decir la verdad, manifestar libremente lo que se piensa o evidenciar los errores o incoherencias pasa factura. Antes o después. Quizá más pronto que tarde. La verdad nos hace libres; pero el precio que se paga por la verdad puede llegar a ser alto. Muy alto. Puede costar hasta la propia vida, como le ocurrió a Jesús. Tenemos que valorar las consecuencias de ofrecer nuestra opinión iluminada por la verdad que emerge del Evangelio. Es necesario sopesar con la luz del Espíritu Santo hasta dónde podemos o debemos llegar. Porque todo tiene consecuencias: existe el riesgo de ser infiel a la dimensión profética pero también existe el riesgo y real de jugarnos la vida.

