El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 29 de octubre, (Lucas 13, 18-21).
Las pequeñas cosas tienen un valor incalculable. Cuanto más avanza la vida más te das cuenta. Es más, las grandes cosas que podemos llegar a hacer y a disfrutar en esta vida están, en germen, dentro de nosotros. Como semilla o levadura. Con frecuencia nos dejamos deslumbrar por los grandes acontecimientos olvidando que la vida se cuece en lo pequeño. Así es el sueño de Dios. Su Reino. Se parece a la semilla o a la levadura. Muchas veces esperamos lo magnífico o espectacular. Olvidamos esperar de lo pequeño. Es necesario rehabilitar el valor de lo pequeño. Es importante cuidar lo que cada uno puede aportar, lo que, en definitiva, puede construir el Reino de Dios.

