Foto de Mehmet Turgut Kirkgoz

El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 7 de noviembre (Lc 15, 1-10).

En el Año de la Misericordia este relato vuelve a recordarnos dónde se encuentra la pasión de Dios: en el encuentro con el pecador. Con aquel que, por la razón que fuere, se ha separado de su amor y senda. En definitiva de la verdad. Y vida. La alegría que se experimenta cuando un pecador se convierte es muy grande. ¿Experimentamos la misma cuando alguien se convierte? ¿O da igual? ¿Buscamos convertirnos a diario al Señor? ¿O  da igual ocho que ochenta? ¿Dejamos que Dios tenga su estrategia de encuentro y conversión o buscamos marcar la pauta de manera que pareciera que todo lo controlamos para que otros se encuentren con Jesucristo?

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