El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 29 de enero, (Mc 4, 1-20).

La lectura de hoy tiene poco que comentar, puesto que el propio Jesús desvela a los suyos la enseñanza de la parábola. Por eso me voy a fijar en el detalle de la frase «El que tenga oídos para oír, que oiga». Jesús usa la ironía para llamarnos la atención cuando hacemos oídos sordos a su Palabra y no ponemos de nuestra parte para ponerla en práctica. Oídos tenemos todos, pero dispuestos a oír cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida y fiarnos de Él poniéndolo en práctica, eso ya es otra cosa. A veces pienso que quizá Jesús pretendía llamar la atención de alguno de lo que lo escuchaban aquel día sin desvelar quién era. Era uno que se estaba sintiendo llamado en su interior a seguir a Jesús pero no se atrevía a dar el paso por miedo. Quizá tú llevas tiempo sintiendo una llamada pero prefieres no pararte a escucharla, no vaya a ser que la oigas claramente y te saque de tu comodidad. Pues ya sabes, si tienes oídos para oír, ¡oye!