El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 9 de octubre, (Lucas 11, 5-13).

¿Puede tener Dios una debilidad? Si es perfecto y todopoderoso, ¿podemos encontrarle un punto débil? La respuesta es que sí: nosotros somos su debilidad, no puede decirnos que no cuando le pedimos con insistencia. Como insignificantes criaturas tenemos el poder de vencer, a fuerza de ruegos, su omnipotencia. Y no es una imperfección esta característica divina, sino que es propia de su amor perfecto: el que ama de verdad, quiere aliviar al amado y disfruta concediéndole favores. A veces, nos cuesta trabajo entender cuando aquello que pedimos no llega, por eso, nunca debemos dejar de pedir el Espíritu Santo. Él nos hará entender lo que nos conviene y lo que, quizá, todavía, no.