El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 12 de noviembre, (Lucas 17, 11-19).

La providencia divina asiste a todas sus criaturas. Los diez leprosos del Evangelio quedaron limpios, pero solo uno se volvió a darle gracias a Jesús a grandes gritos por haberlo curado. Era un samaritano, uno a quien los judíos consideraban medio pagano. Este quedó salvado. De los otros nada se dice. Jesús aprovecha el signo para denunciar a los acomodados en la religión que miran con desprecio la fe de los sencillos. Nos puede pasar hoy viendo algunas manifestaciones de piedad popular, donde los sentimientos priman sobre grandes planteamientos teológicos. El sentimiento llano, a gritos, del leproso fue el que lo salvó. Quizá a muchos nos falta sentir esa fe que decimos profesar.