El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 18 de noviembre, (Lucas 19, 1-10).
Nuestra soberbia y egoísmo nos impiden comprender a Dios que, siendo todopoderoso, se hace humilde; y que, teniéndolo todo, renuncia a todo por amor a cada uno de nosotros. Zaqueo era un publicano, alguien despreciable para su pueblo pues había amasado una fortuna aprovechándose de la injusta situación política. Era un hombre, por tanto, muy necesitado de la misericordia de Dios y, sin embargo, el Evangelio nos explica que es Jesús el que lo necesita a él: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Él para eso ha venido al mundo, para salvar a los pecadores. Aunque, a causa del pecado, nos sintamos despreciables, nunca lo somos a los ojos de Dios.
