El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 21 de noviembre, (Lucas 19,45-48).

Los sumos sacerdotes, los escribas y principales del pueblo buscaban acabar con Jesús, pero no podían por su gran poder de atraer a la gente sencilla. Les gustaba escucharlo, aunque no todos lo siguieran. También hoy, muchos poderosos tratan de acallar la voz de la Iglesia. La arrinconan, magnifican sus errores y minimizan sus evidentes logros, la hacen aparecer como rica y poderosa para despertar el rechazo cuando su poder humano es ridículo comparado con el de quienes dominan el mundo; sin embargo, la temen porque saben que, en el fondo, todo ser humano tiene ansia de Dios, ansia de eternidad, ansia de consuelo y el Evangelio tiene respuestas que nadie más puede resolver. Quizá esa supuesta tendencia de vuelta a la fe de los jóvenes de la que hablan los medios sea solo una moda; o quizá no sea más que el resultado, una vez más, del poder de la Iglesia, su mensaje, que da gusto oírlo hoy como hace 2.000 años.