Este sábado 21 de febrero ha fallecido Manuel Ángel Santiago Gutiérrez, sacerdote diocesano y actual vicario episcopal para el laicado, que en los últimos años desempeñaba su ministerio como párroco de Los Mártires y San Juan. El velatorio tendrá lugar en la parroquia de los Santos Mártires este sábado de cuatro de la tarde a doce de la noche. Mañana domingo se reaundará a partir de las nueve de la mañana hasta la celebración de la Misa funeral que será a las cinco de la tarde en la parroquia.
Nacido en diciembre de 1958, Manuel Ángel Santiago fue ordenado sacerdote en 1990. Tras su ordenación, completó su formación académica en Roma, donde cursó estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Dogmática.
A su regreso, inició una intensa trayectoria ministerial. Fue párroco de San Juan de la Cruz de Málaga entre 1991 y 1994. Simultáneamente, desempeñó el cargo de consiliario del Secretariado de Pastoral Juvenil (1992-1994) y pasó a formar parte del equipo sacerdotal colaborador de los formadores del Seminario Menor desde octubre de 1993.
Entre 1994 y 1997 ejerció como vicerrector, formador y secretario de estudios del Seminario, dedicando una etapa clave de su ministerio a la formación de futuros sacerdotes. Durante ese periodo también fue vicario parroquial en Las Flores y El Buen Pastor. Posteriormente, fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Rosario en Fuengirola, responsabilidad que asumió hasta agosto de 2003, consolidando allí una intensa labor pastoral y comunitaria.
«Me gustaría morirme como Dios quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera. Él lo hizo todo bien, incluso la muerte», afirmaba.
En años posteriores desempeñó el servicio como párroco de Santa Ana y San Joaquín y de San Francisco Javier y, últimamente, como párroco de los Santos Mártires Ciriaco y Paula y de San Juan Bautista. Cabe destacar también su labor como delegado de Hermandades y Cofradías, desde donde trabajó por fortalecer la comunión entre las corporaciones y la vida diocesana, fomentando una vivencia auténtica de la fe en el seno de las cofradías.
En 2020 fue designado vicario para el Laicado, vicaría en la que se integran las delegaciones de Hermandades y Cofradías, Apostolado Seglar, Infancia y Juventud, Catequesis, Pastoral Vocacional, Pastoral Universitaria y Pastoral Familiar, ámbitos en los que impulsó el trabajo coordinado y el acompañamiento cercano a las distintas realidades eclesiales.
Preguntado por cómo le gustaría morir, en una entrevista publicada en DiócesisMálaga que puede leerse en este enlace, afirmó: «Pues como Dios quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera. Él lo hizo todo bien, incluso la muerte. En los ejercicios ignacianos te invitan a preguntarte este tema y lo medito con paz; la respuesta interior como cristiano siempre ha sido la misma, antes y ahora: en el nombre del Señor y reconciliado con Él y el mundo».
