El 8 de diciembre se cumplen 150 años de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María.

150 años de historia y fe.

Con ese motivo, la diócesis de Málaga se ha propuesto, dentro del Plan Pastoral para este curso, “promover la devoción mariana, purificando sus expresiones y proponiéndola como modelo de vida cristiana” (PPD, 4ª línea de actuación).

Para ello, y con el objeto de celebrar tan especial aniversario, se han organizado una serie de actos conmemorativos que comenzaron en octubre, mes del Rosario, y terminarán en mayo, mes que la Iglesia dedica espec ialmente a la madre de Dios.

En la organización de este calendario diocesano (especialmente para los actos de la capital) han colaborado las Agrupaciones de Hermandades y Cofradías de Pasión y de Gloria.

Entre todos, buscan celebrar a lo grande el amor a María.

Sin pecado concebida

Según el Nuevo Diccionario de Mariología, publicado por la editorial San Pablo (1988), un dogma es “una verdad contenida en la revelación y propuesta como verdad que hay que creer”.

Sobre María, el magisterio de la Iglesia nos dice que es Virgen y Madre de Dios, que, al final de su vida terrena, fue llevada al Cielo y que fue concebida sin pecado. Cuando el Papa Pio IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción de María, hace 150 años, no quería expresar sólo que María fuese santa y pura durante toda su vida, sino que, desde el mismo momento de su concepción, en el vientre de su madre, ya fue preservada del pecado original.

Con la proclamación de este dogma de la Iglesia, el pueblo llano se sintió especialmente feliz, pues participó activamente en la extensión de esta devoción, y ya, con siglos de adelanto, lo defendió con fervor, incluso haciendo voto de sangre por la Inmaculada Concepción de María.

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