Este domingo 26 celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia. Esta fiesta siempre se celebra el primer domingo después de Navidad, y pretende que recordemos a aquella familia que es el mejor modelo para los cristianos de todos los tiempos: la familia de José, María y Jesús.
No es una familia de clase social alta, ni de grandes pretensiones económicas o laborales. Se trata de una familia corriente que vivía en un pueblo perdido, Nazaret, y cuya característica principal fue que supo acoger a Dios en su casa, y en su corazón. Y quien así acoge a Dios, acoge al prójimo.
¿Qué familia es la que queremos, en cuál creemos? En la Familia de Nazaret tenemos un buen ejemplo, pues es tiempo de ser coherentes con nuestra fe y dejarnos de quejas y lamentaciones. Entre las muchas iniciativas que se han puesto en marcha para presentar la familia, les queremos hablar hoy de dos: un Máster y una campaña informativa.
La semana pasada recibieron ustedes junto al semanario Diócesis, un díptico publicado por los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, que se encarga de reflexionar sobre los temas relacionados con la familia.
Junto al díptico, que ya tienen en sus manos, los Obispos han publicado un folleto en el que desarrollan algunos de los aspectos más importantes de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la familia.
“Dios no crea al ser humano, dice, para que viva solo. Por eso es hombre y mujer, para poder formar una familia como comunión de amor. En este plan de Dios, la diferencia sexual es un elemento constitutivo del ser del hombre y de la mujer. La diferencia sexual, que no implica desigualdad, está profundamente inscrita en el ser de cada uno”. “Desde el principio, la bendición de la procreación está unida a la unión sexual del hombre y de la mujer”. “El matrimonio se basa en la diferencia sexual, que es condición esencial para expresar con verdad la comunión conyugal”.
En positivo
El documento comienza haciendo una presentación de la familia en positivo porque, “si la familia es la célula sobre la que se construye y fundamenta la sociedad, las relaciones familiares tienen un reflejo en la misma. Si el matrimonio y la familia se ven enriquecidos por la complementariedad de hombre y mujer, también la sociedad se beneficia con la aportación específica del hombre y de la mujer. En tal perspectiva se entiende el papel insustituible de la mujer en los diversos aspectos de la vida familiar y social que implican las relaciones humanas y el cuidado del otro. Por eso es tan importante que las mujeres estén activamente presentes en la sociedad y singularmente en la familia. En ella los ciudadanos aprenden a vivir en sociedad”.
Los hijos también ocupan un espacio importante en este documento de los Obispos porque, como se afirma, “aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones.
Cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias.
Parejas homosexuales
El documento publicado por los obispos también se cuestiona si las parejas homosexuales pueden equipararse al matrimonio, y concluye que “el amor que puede darse entre personas homosexuales no debe ser confundido con el genuino amor conyugal, sencillamente porque no pertenece a esta especie singular de amor(...) El matrimonio no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón”.
Ciencias para la familia
Nace en la Universidad de Málaga el Primer Máster Universitario en Ciencias para la Familia. Las clases teóricas de este curso de especialización se impartirán en la Universidad, en un total de 36 fines de semana de los dos próximos años; y estarán acompañadas de otras clases prácticas en las que se presentarán a los alumnos casos concretos y actuales que se viven en las familias españolas.
Los organizadores afirman que “este Máster está dirigido a quienes han comprendido la importancia de las relaciones familiares y de la integración armónica de trabajo y familia para la propia felicidad (padres de familia); a quienes han comprendido el origen familiar de muchos fracasos escolares (directivos de centros de enseñanza, docentes, tutores...); y a quienes han comprendido que la familia es el mejor remedio de múltiples desórdenes sociales, cívicos y urbanos (orientadores familiares, abogados, trabajadores sociales, asesores políticos...)”.
El Máster tiene un coste total de 4.000 euros por alumno, es una inversión fuerte pero, desde la dirección del curso están buscando varios medios de financiación. Para conocerlos sólo han de ponerse en contacto con Lourdes Millán, al teléfono 676 616 510, pues no se trata de desestabilizar la economía familiar para mejorar la formación, sino de “facilitar a quien desee participar, un conocimiento profundo de cuestiones de gran actualidad: la sexualidad, el sentido del trabajo, la felicidad humana, los medios de comunicación, los problemas fundamentales de la bioética y los cambios legislativos en todos estos ámbitos”, concluyen desde la dirección. Alrededor de 20 profesionales del derecho, la educación, la medicina... son ya alumnos de este Máster. Atodos ellos les une una característica común: están convencidos de que la familia funciona.
