Cada año, del 18 al 25 de enero, todos los cristianos de las distintas confesiones (católicos, ortodoxos, anglicanos, evangélicos, etc.) somos convocados de manera muy especial para orar por la unidad.
Aunque son muchos los aspectos que nos unen, todavía estamos separados unos de otros. Ante esta anómala situación, no podemos permanecer impasibles, como si no nos afectara o no hubiera nada que hacer. Como señalan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, “la actual división contrasta con la voluntad de Jesucristo y disminuye la capacidad evangelizadora de la Iglesia. (...) Al orar por la unidad de los cristianos, reconocemos que en el corazón del ecumenismo (diálogo entre cristianos) está la súplica a Dios para que nos envíe su Espíritu de concordia y de paz”.
En Málaga, se ha preparado un amplio programa de encuentros de oración para pedir este don de la unidad. Un don que, en muchas parroquias de la diócesis, está ya empezando a derramarse como vemos en el siguiente reportaje.
“A Dios rogando y con el mazo dando”. Este refrán popular es muy apropiado para explicar el trabajo que la Iglesia de Málaga desarrolla en el difícil y delicado ámbito del diálogo con los cristianos de las distintas confesiones.
Además de orar por el don de la unidad (porque, ciertamente, ésta será sólo posible en la medida en que Dios nos envíe su Espíritu); la diócesis pone en marcha iniciativas ecuménicas tan importantes como las que realiza el Centro Ecuménico “Lux Mundi”, con sedes en Fuengirola y Torre del Mar; y, además, son numerosas (alrededor de 40) las parroquias de la diócesis que ceden sus templos a distintos grupos de cristianos no católicos para que celebren allí sus cultos.
Ortodoxos de Marbella
Es el caso, por ejemplo, de la atención que recibe la comunidad de ucranianos ortodoxos residentes en Marbella. Hace cinco años que comenzaron a reunirse en la parroquia de Virgen Madre en Nueva Andalucía. Pero desde hace algo más de año y medio, se trasladaron a la Divina Pastora de Marbella, más cercana a sus lugares de residencia.
Según Manuel Torres, vicario de la Costa Occidental, “el grupo está compuesto de una media de 150 personas, y el trato con ellos es excelente. En Málaga hemos llegado a tiempo al reto del ecumenismo”.
También cabe destacar el grupo de ortodoxos que viene reuniéndose en la parroquia de Cristo Resucitado, de Torremolinos, y que tiene previsto pasar a celebrar sus cultos en un templo de próxima inauguración en Málaga capital.
Por otra parte, Manuel Torres señala que la diócesis ha previsto traer próximamente a dos sacerdotes greco-católicos para atender a los numerosos ucranianos y rumanos que vienen a trabajar a la Costa del Sol.
Estos sacerdotes son católicos, pero de rito oriental.
