No podría haber elegido una fecha mejor para pasar de este mundo al Padre. En la semana en la que toda la cristiandad celebraba con gozo la Resurrección del Señor, Juan Pablo II, después de 84 años de vida en la tierra, celebra ya su Pascua definitiva.
Mucho se ha hablado en estos días de su vida y de su muerte, de la repercusión de su Magisterio en la historia del mundo y de la Iglesia, pero ¿qué ha significado Juan Pablo II para la Iglesia de Málaga? ¿Cómo ha afectado el Pontificado de este Papa en la historia reciente de nuestra Iglesia Local?
Uno de los aspectos básicos del oficio del Papa, siguiendo los pasos de San Pedro, es el de ser fundamento de la unidad visible de la Iglesia y confirmar en la fe a sus hermanos, los obispos, sucesores de los apóstoles.
El cardenal Karol Wojtyla accedió a la cátedra de San Pedro en octubre de 1978, siendo obispo de la diócesis malacitana D. R a m ó n Buxarráis, que había sido designado por Pablo VI en 1973.
El primer nombramiento de Juan Pablo II para nuestra diócesis fue el Don Fernando Sebastián (actual arzobispo de Pamplona - Tudela) como administrador apostólico. En la obra “Obispos de la Iglesia de Málaga”, se afirma que Don Fernando “desempeñó este cargo durante dos años con plena dedicación y acierto, realizando una fecunda labor tanto pastoral como organizativa”.
El 26 de marzo de 1993, el Papa Juan Pablo II designó como obispo de Málaga al actual, Don Antonio Dorado Soto, que tomó posesión el 23 de mayo siguiente.
Gracias a la labor de Don Antonio al frente de nuestra Iglesia han visto la luz numerosas iniciativas de hondo calado para nuestras comunidades. Destacan los diversos planes y proyectos pastorales que, siguiendo los encuentros del Pueblo de Dios impulsados por Mons. Buxarráis, han supuesto una buena organización de la labor que realiza la Iglesia malagueña en las distintas áreas de acción pastoral. La preocupación por la formación del laicado inspiró la conversión del hasta ahora denominado Centro de Teología en un Instituto Superior de Ciencias Religiosas, aprobado por la Santa Sede en el curso 1996-97. Resaltan, asimismo, otras acciones como la continuación de la campaña de construcción de nuevos templos, iniciada por Mons. Sebastián, así como la puesta en marcha de iniciativas de Caridad como la del Hogar Pozo Dulce para personas sin techo.
Juan Pablo II destacó por aprovechar el potencial evangelizador de los nuevos medios de comunicación.
Y han sido muchos los obispos, entre ellos D. Antonio, que han querido seguir su ejemplo poniendo en marcha diversas iniciativas para que la Buena Noticia se haga presente también en prensa, radio, TV o Internet. Es el caso de la publicación que tienes entre tus manos, de los programas religiosos que se emiten en COPE y en otras emisoras, de la cadena Popular TV Málaga o de la web diocesana.
