La palabra cónclave, que procede del Latín "cum clave" (con llave), salta al argot de la calle con la elección de un nuevo Papa por parte de los cardenales que puedan elegir al nuevo sucesor de Pedro.
Esta práctica fue iniciada por el Papa Gregorio X en 1274 para eliminar interferencias externas y apresurar el proceso electoral, ya que su propia elección se había extendido por casi tres años.
En la actualidad, la mayoría de los cardenales son pastores de iglesias geográficamente distantes de Roma.
Sin influencias
El cónclave debe seguir reglas estrictas y detalladas que regulan quienes pueden estar presentes, protegen de influencias o interferencias, incluso especifican como escribir y doblar el boleto. Algunas infracciones, como la violación del secreto, la simonía, el ceder a la presión de autoridades seculares, conllevan la pena de excomunión.
Juan Pablo II estipuló que el cónclave debe conducirse en un ambiente de oración, libre de intereses mundanos y también pidió a los fieles que oren por la elección.
Los electores son los cardenales y quedan excluidos del cónclave los cardenales que hayan cumplido 80 años antes de la muerte del Romano Pontífice, o antes del día en que la sede quedó vacante.
Pablo VI limitó el cónclave a 120 cardenales. Juan Pablo II instaló una cantidad un poco mayor, pero el número se reduce rápidamente por la cantidad de cardenales que están cercanos a los ochenta.
Perpetuo secreto
Todos los que entran al cónclave, incluso el personal de asistencia, debe prometer solemnemente "absoluto y perpetuo secreto" e incluso las notas tomadas durante la elección deben ser entregadas y quemadas.
Nada se puede decir de la elección sin el permiso explícito del Papa. El lugar de la celebración del cónclave: es la Capilla Sixtina, dentro de la Ciudad del Vaticano. Antes de la elección se le impartirá a los cardenales dos conferencias sobre los problemas que la Iglesia enfrenta y sobre la necesidad de un discernimiento cuidadoso al escoger el nuevo Papa.
Los cardenales dormirán dentro de la ciudad del Vaticano, en la Casa de Santa Marta. De allí son transportados diariamente a la Capilla Sistina. La elección es por voto secreto.Juan Pablo II eliminó la posibilidad de elección por aclamación y la elección por delegación.
Dos tercios
Dos tercios de los votos son necesarios para la elección siendo quemados los boletos de la elección. Desde la Plaza de San Pedro el pueblo observa la chimenea. Cuando el humo de los boletos quemados sale negro, significa que no se ha logrado las dos terceras partes necesarias para la elección. Cuando el humo sale blanco significa que se ha elegido al Papa.
¡Habemus Papa! ,tenemos Papa.
