Este Domingo es Pentecostés: día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, la festividad de San Isidro Labrador y el día del mundo rural. En una fecha tan significativa, los Movimientos Rurales de Acción Católica, de jóvenes y adultos, nos invitan a reflexionar sobre nuestra “presencia en el mundo rural”.

San Isidro Labrador nos invita a mirar al mundo rural

En un comunicado que han publicado con este motivo, afirman que “cuando hablamos de presencia estamos queriendo decir algo más que el mero hecho de estar y vivir en el pueblo.

Estamos refiriéndonos a una presencia encarnada que nos lleva a vivir toda la vida rural, a hacer nuestros los problemas y aspiraciones de nuestros pueblos, sus luchas, sus logros. Es una presencia querida, que brota de una opción, de un elegir y preferir estar en el pueblo y estar con la gente del pueblo”.

Es, justamente, lo que hemos querido hacer, visitar los pueblos de la diócesis y conocer cómo es la atención social y religiosa de esta parte de nuestra ciudad, de la que, curiosamente, suele haber más respuesta en los encuentros vocacionales y de jóvenes.

El buen cura de pueblo, siempre ha sido uno de los mejores conocedores de la realidad de la zona en la que servía como “evangelio vivo, con pies de cura”, como los definió el Beato Manuel González. En el siglo XXI, lo siguen siendo: sólo tenemos que asomarnos a nuestros pueblos, y preguntar a la gente si conocen al cura. Hoy hemos hecho lo contrario, nos hemos acercado a los curas y les hemos preguntado si conocen a la gente de su pueblo en varios temas concretos.

Una de las cuestiones que les planteamos es si ellos ven que la mujer desarrolle un papel distinto en la ciudad que en el pueblo. Tomás Suárez, vicario de la zona de Antequera y Archidona-Campillos afirma que Antequera está entre lo rural y lo urbano y que, “la mujer ha avanzado mucho en el ámbito rural en todos los pueblos existen asociaciones, talleres, encuentros y actividades concretas organizadas por y para ellas”. Es más, “la mujer interviene en la vida pública de los pueblos de forma clara y tajante, mientras que muchos hombres se dedican a su trabajo y al bar, sin ninguna otra preocupación”.

La mujer en casa

Ante esta misma cuestión, el arcipreste de la Axarquía-Interior, Andrés Pérez constata que, aunque el acceso de la mujer al trabajo se ha igualado bastante, tanto en la ciudad como en el pueblo, todavía quedan restos de aquella concepción de ‘la mujer en casa, que es donde tiene que estar’. Andrés piensa que “aunque la teoría nos la sabemos todos bastante bien, la realidad es muy distinta” y las pocas iniciativas que surgen, son acalladas con facilidad.

En otro punto de Málaga, el arcipreste de Ronda-Ciudad, Juan Manuel Ortiz, que también es párroco de Atajate y Benadalid, subraya que “la mujer es una de las grandes realidades olvidadas. Sobre ella recae el peso de la familia.

Se ve atada a la casa y eso le impide, en la mayoría de los casos, desarrollar una actividad laboral fuera de ella”. Por otro lado, ve una puerta abierta a la esperanza en las escuelas taller y los cursos de formación ocupacional, a través de los que se consigue alguna inserción en el mundo del trabajo: empresas de servicios, atención directa a las personas mayores...

Los jóvenes

Por otro lado, la situación de los jóvenes es también una de las realidades que más preocupa, ya que en ellos está el futuro, tanto de las localidades, como de la capital.

El vicario de Antequera es el único que afirma, de los tres entrevistados, que sí existen ofertas de ocio y formación para los jóvenes de su zona, aunque admite que el joven rural se acostumbra con facilidad a lo urbano de hecho, ya nos decía Tomás Suárez que la ciudad de Antequera es cada vez más urbana.

En cambio, el arcipreste de la Axarquía-Interior afirma que en el 75% de los pueblos en los que él sirve no hay absolutamente nada para los jóvenes y critica que “muchas son las quejas que se hacen con respecto a los jóvenes (que si son ociosos, que si consumen drogas...), pero a la hora de la verdad, no sabemos darles respuesta a sus inquietudes”. Por otro lado, no hay una infraestructura creada para que los jóvenes puedan quedarse en los pueblos.

El arcipreste de Ronda-Ciudad nos informa de que hace unos días, “salían a la luz unas estadísticas del INEM en las que se afirmaba que los pequeños núcleos de población habían perdido el 10% de su población en 10 años: los jóvenes, que salen del pueblo para labrarse un futuro. La mano de obra de la Serranía se está trasladando a la costa, donde trabajan en el sector servicios y en el de la construcción.

Por otro lado, el envejecimiento de los pueblos es acuciante, según Juan Manuel, los pueblos recuperan el esplendor de antaño sólo durante los fines de semana y las vacaciones.

Ésa es parte de la realidad de nuestros pueblos, contada por quienes se consideran un vecino más.