Sacerdotes, religiosos y laicos cristianos de Belén han lanzado un llamamiento ante la proximidad de la Navidad: «exigir» que toda peregrinación a Tierra Santa incluya una visita a la ciudad donde nació Jesucristo, lugar que de hecho ya se ha convertido en una «prisión a cielo abierto».

Prisión a cielo abierto

Así se desprende de un llamamiento que han enviado a la agencia del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME), en el que denuncian: «Los cristianos de Belén están encerrados en una prisión a cielo abierto por un muro de ocho metros de alto, que les priva de terrenos indispensables para su supervivencia». Denuncia en el texto difundido que : «El cierre de la tradicional vía para llegar a la Basílica de la Natividad y la apertura de un nuevo punto de control que impone también a los peregrinos horas de espera para salir de Belén es una forma de barbarie moderna para estrangular económicamente una ciudad, para imponer la inseguridad diaria a un pueblo y para dar apariencia de legalidad a una flagrante discriminación religiosa».

Y es que «mientras los fieles judíos pueden ir tranquilamente a la Tumba de Raquel, a los cristianos de Tierra Santa y del mundo entero se les ponen obstáculos para entrar y salir de Belén», prosigue. De ahí que el llamamiento finalmente se dirija a los peregrinos cristianos, a quienes pide que «tengan valor». «Es ésta la hora de llevar su solidaridad a los cristianos de Belén y de Tierra Santa, exigiendo que toda peregrinación incluya la visita a Belén», propone. El comunicado recuerda que en marzo, el entonces alcalde de Belén, Hanna Nasser, pidió a la opinión publica internacional que interviniera a favor de la población cristiana de la ciudad, empujada a emigrar sobre todo por la falta de trabajo dada la crisis de las peregrinaciones, una situación que ahora se ha hecho más difícil por el nuevo puesto de control de las autoridades israelíes entre Jerusalén y Belén. «Belén es el corazón del cristianismo, el lugar donde Jesús se manifestó al mundo --añade--. Precisamente en virtud de este mensaje de amor no podemos olvidar Belén. Los cristianos de esta tierra necesitan el apoyo y la solidaridad de todo el mundo».