El informe del Ministerio de Sanidad, según el cual en España se contabilizaron 84.985 abortos durante el año 2004, resulta estremecedor.

85.000 abortos durante 2004 en España

Es tremendo que el lugar más peligroso para un niño sea el seno de la madre ¿Qué hubiera sucedido si alguien hubiera destruido 84.985 huevos de cigüeña, de buitre leonado o de águila imperial? ¿Por qué se valora menos a un niño en el seno de su madre? Este hecho terrible es índice elocuente de la crisis de valores en la que ha caído la sociedad española.

Por otra parte, el que siga aumentando el número de adolescentes que abortan es el testimonio claro que la política de informar en los colegios sobre el sexo y de repartir preservativos, cuando falta una educación de la persona, no sólo no es eficaz, sino que resulta dañina. De hecho, los embarazos y abortos de adolescentes aumentan. Y aun no se han estudiado los inconvenientes para la salud de la píldora postcoital, que se reparte de manera gratuita también a las adolescentes.

Además de ser una especie más de aborto, por lo que merece el rechazo ético, tiene riesgos. Y es de temer que mañana se denuncie a la administración pública y tengamos que pagar a todas las personas perjudicadas los daños y perjuicios.

Que vengan desde Inglaterra a abortar en España, porque aquí todo es más fácil, indica que ese tercer supuesto del aborto, el de los peligros psíquicos para la madre, es un coladero, pues no hay forma de comprobar la verdad o falsedad de los mismos.

¡Y que no vengan con ese argumento falaz de que a nadie se la obliga a abortar, porque el Estado de derecho está para defender la vida humana, y un niño en el seno de su madre es un verdadero niño, por más que no haya nacido!

Finalmente, nadie advierte a nuestras jóvenes y adolescentes de las posibles consecuencias psiquícas y físicas del aborto. En muchos casos, destrozan su vida para siempre.