El Obispo de Málaga, en su carta pastoral, titulada <a href="http://www.diocesismalaga.es/index.php?mod=prensa&secc=voz&id=20070114">El drama de las familias inmigrantes</a> denuncia el tráfico de seres humanos; las mafias que negocian con personas.
También denuncia el número creciente de mujeres, muchas de ellas casi niñas aún, esclavizadas por la prostitución y el abandono en la calle sin recursos y sin documentación de inmigrantes indocumentados.
Reconoce que los más grave es que “detrás de estos datos, hay hijos de Dios explotados, pisoteados, humillados y abandonados a su suerte”.
Del mismo modo, pide revisar nuestras actitudes que “es otra forma de vivir y practicar el amor fraterno, que constituye la esencia de la respuesta al amor que Dios nos tiene.”
