La Iglesia celebra este domingo la 41ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales bajo el lema: «Los niños y los medios de comunicación. Un reto para la Educación».
Con este motivo, el Santo Padre, Benedicto XVI, ha dirigido un mensaje en el que afirma: “La Iglesia misma, a la luz del mensaje de salvación que se le ha confiado, es también maestra en humanidad y aprovecha la oportunidad para ofrecer ayuda a los padres, educadores, comunicadores y jóvenes. Las parroquias y los programas escolares, hoy en día, deberían estar a la vanguardia en lo que respecta a la educación para los medios de comunicación social. Sobre todo, la Iglesia desea compartir una visión de la dignidad humana que es el centro de toda auténtica comunicación. ‘Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita’. (Deus caritas est, 18).”.
Y es que, ignorar el “influjo penetrante” de los medios de comunicación en la educación de nuestros niños y jóvenes puede llegar a echar por tierra toda la labor de “fortalecer y transmitir la fe” que se realiza desde las familias, la escuela católica o las parroquias y comunidades cristianas.
La presencia del mensaje del Evangelio en el mundo actual se ve interpelada por esta máxima de los profesionales de la comunicación que dice que, hoy en día, “quien no está en los medios de comunicación no existe”.
La pastoral de Medios de Comunicación Social ha dejado de ser una más, dentro del amplio abanico en que se divide la misión de la Iglesia Universal, para pasar a primera línea de batalla. No puede entenderse hoy una parroquia o comunidad cristiana que viva de espaldas a la realidad social que nos ha tocado vivir. Una realidad en la que, como señala Benedicto XVI, “la influencia formativa de los medios se contrapone a la de la escuela, a la de la Iglesia e incluso a la del hogar. Para muchas personas la realidad corresponde a lo que los medios de comunicación definen como tal” .
Los cristianos nos vemos interpelados, por tanto, a ser conscientes de la importancia de formarnos y de formar a los más pequeños o menos preparados en el uso correcto de los medios de comunicación. Esta idea puede hacerse presente, por tanto, en la catequesis, en las reuniones de los grupos, etc. Pero es más importante pasar de una actitud pasiva a una activa, haciéndose presente en los medios de comunicación locales, aceptando las invitaciones serias que nos hagan desde cualquier medio, promoviendo entre nuestros amigos y conocidos los medios de comunicación que presentan valores cristianos, recomendando los programas religiosos que se emiten en los diversos canales de televisión, emisoras de radio, etc.
Esta labor le compete a toda la parroquia, pero el párroco ni puede ni debe hacerse cargo de todo. Igual que hay personas encargadas de la liturgia, la catequesis o la labor caritativa, existe el ministerio del comunicador cristiano.
Una persona encargada, por ejemplo, de promover y difundir la hoja diocesana, de enviar noticias de los acontecimientos acaecidos en su comunidad, de acudir a las demandas que realicen los medios de comunicación más cercanos, o de recomendar por email páginas web que promuevan valores cristianos como, por ejemplo, la que proponemos a continuación: www.diocesismalaga.es.
