El pasado 2 de junio, se celebró el último Consejo Presbiteral, presidido por el Sr. Obispo. En esta sesión, el doctor en Teología Espiritual y licenciado en Teología Moral y Filosofía, Alfonso Crespo Hidalgo, expuso una reflexión que llevó por título “La distribución del tiempo y la vida del sacerdote”, cuyo objetivo fue mostrar la importancia del aprovechamiento del tiempo, un valor de primer orden y un problema para la sociedad en la que vivimos, en la que todo son prisas.

“El tiempo es como el agua del arroyo que queremos retener en nuestras manos. Se nos escapa. La filosofía y las distintas ciencias humanas han dedicado muchas páginas a reflexionar sobre el tiempo”. Pero, ¿cuál es el sentido del tiempo? La conclusión a la que llegaron en el Consejo, manifiesta Crespo, es que el tiempo no debe estar siempre ocupado por actividades. Hay que saber encontrar momentos de descanso, para la familia y amigos, y para Dios”.

Seguro que alguna vez los seglares nos hemos preguntado en qué emplea un cura el día, cuál es su rutina, muchas veces incluso sin conocer bien la labor que desempeñan.

Lo que está claro es que el sacerdote dedica su tiempo al servicio del Evangelio. Alfonso Crespo nos desvela este “secreto”, concretando el trabajo del cura en tres hechos: el servicio a la Palabra, la celebración de los Sacramentos y la animación de la vida comunitaria y de la Caridad.

Estos tres sectores ocupan su tiempo, junto al descanso necesario. “El sacerdote predica la Palabra: prepara la catequesis, trabaja las homilías de la misa, estudia, lee sobre teología y demás temas de interés para estar al día de lo que ocurre en el mundo y en la vida de las personas”, continúa explicando Crespo. “El sacerdote, hoy debe estar muy actualizado, estar al día. Conocer al hombre de hoy y al mundo en que vive es una condición indispensable para presentar adecuadamente la fe en Jesucristo y el servicio que hace su Iglesia. El sacerdote administra los Sacramentos: celebra la eucaristía, bautiza, preside la celebración de los matrimonios, atiende a los enfermos, se sienta a confesar... Y dedica parte de su tiempo al servicio de la Caridad participando en la acción de Cáritas, atiende a las personas más necesitadas, tanto económica como espiritual o anímicamente. Escuchar a las personas es un servicio precioso y necesario”.

ORACIÓN

Para que el servicio a la Palabra, la celebración de los Sacramentos y la animación a la Caridad no sean fríos y sin alma, el cura necesita dedicar parte de su tiempo a la oración. Subraya Alfonso Crespo que el religioso es un enviado del Señor, y está al servicio del Evangelio. Por ello, necesita tener un contacto íntimo con el Maestro y un estudio y contemplación continua de sus enseñanzas.

La oración es el ámbito en el que el sacerdote vive y alimenta su amistad con el Señor, y contempla, estudia y saborea las enseñanzas del Maestro. Sin la oración, el sacerdote puede ser un "buen técnico" pero no un "discípulo y apóstol" convincente. La oración central del sacerdote es la Eucaristía que celebra diariamente.

Y necesita también de la oración personal y de la meditación y lectura espiritual. Oración y ejercicio de la caridad son dos caras de la misma moneda.

Dos formas de cumplir el único mandamiento: amar a Dios y al prójimo, sobre todo, al más necesitado. El cura anima la Caridad organizada a través de la colaboración con Cáritas, Manos Unidas y otras instituciones eclesiales, así como la atención a las personas concretas que se acercan directamente a la parroquia. Por tanto, a la pregunta que formulábamos al principio –¿a qué dedica el tiempo un cura?–, Crespo responde que, por vocación, tiene un horario especial, pues no es un funcionario que trabaje por horas. Es una persona vocacionada que dedica su vida al Evangelio: se compromete a seguir a Jesús y a imitarle en su vida. El Evangelio nos muestra a Jesús dedicado en cuerpo y alma al anuncio de la Buena Noticia de la salvación de los hombres. Y el sacerdote, imitando a su Maestro, debe dedicar su vida –su tiempo pleno– a predicar el Evangelio, con palabras y obras.