Benedicto XVI ha hecho un llamamiento a la Iglesia católica, tanto en África como en Europa, para que ayude a los miles de emigrantes norteafricanos que buscan un futuro mejor en el viejo continente.

Las noticias de los periódicos refieren cotidianamente el drama de muchos hombres, mujeres y niños que pierden la vida tratando de llegar a las costas europeas, sobre todo españolas e italianas.

Se trata de hechos, que según el Papa, deben interpelar a las conciencias. Este tema lo afrontó al recibir a los obispos de la Conferencia Episcopal Regional del Norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) «Entre las cuestiones importantes que vuestra región tiene que afrontar, la emigración de personas procedentes de África subsahariana, que tratan de cruzar el Mediterráneo para entrar en Europa en búsqueda de una vida mejor, debe suscitar a su vez colaboraciones, al servicio de la justicia y de la paz», dijo.

Afirmó que «La situación de estas personas, particularmente preocupante y en ocasiones dramática, debe interpelar las conciencias».

Ratzinger deseó «vivamente que los países involucrados por estas migraciones busquen medios eficaces para permitir a todos alimentar la esperanza de construir un futuro para sí mismos y para su propia familia, y que la dignidad de la persona sea respetada».