Cuando en los años 80 el consumo de las drogas llamadas duras dejó de ser exclusividad de unos pocos para generalizarse en nuestro país, un padre terciario capuchino de origen aragonés y afincado en Málaga desde 1976 junto con sus hermanos de orden, vio la necesidad de actuar en nuestra diócesis.

El padre Benito Gil Yuste se puso en contacto con CEIS - “Progetto Uomo”, un programa de lucha contra la droga que se desarrollaba en Italia, y allá se fue el año 1984 para formarse como terapeuta e iniciar en nuestra provincia el programa terapéutico-educativo Proyecto Hombre.

Los comienzos fueron difíciles, pues el rechazo social a los toxicómanos era muy fuerte, pero este padre, respaldado por su obra, entabló conversaciones con el obispo de entonces, D. Ramón Buxarrais, quién acabó apoyando el proyecto y fundando, junto con la “Asociación Horizonte” – también dedicada a la lucha contra la drogadicción desde Marbella –, y a los Terciarios Capuchinos, encabezados por el padre Benito, el Patronato CESMA (Centro Español de Solidaridad de Málaga).

Desde aquel ya lejano año de 1985, la fundación CESMA - Proyecto Hombre sigue trabajando incansablemente. Si bien en un principio la mayoría de los usuarios eran heroinómanos, en los años 90 los politoxicómanos tomaron el relevo descendiendo, así mismo, la edad media para el inicio en el consumo, que pasó de 19 años a 17 en esta década.

A esto se añaden adictos al alcohol, al cánnabis o a la propia metadona, sin olvidar la dependencia de las nuevas tecnologías o del juego. La diversidad de perfiles que se encuentran en el infierno de la adicción ha hecho que Proyecto Hombre ofrezca diferentes programas para poder llegar a todos estos afectados.

Eso sí, todos siguen un mismo esquema que está estructurado en tres fases fundamentales, cronológicamente organizadas y de cumplimiento voluntario para todos los que acuden demandando ayuda.

Las tres fases son las llamadas Fase de Motivación (denominada también de acogida) , Fase de Crecimiento Personal (llamada de comunidad) y Fase de Inserción sociolaboral (o reinserción).

Hay también otros programas que se pueden seguir en Proyecto Hombre: Programa de Apoyo, destinado a personas mayores de edad dependientes de la cocaína; Programa de Adolescentes, que ha surgido por la tendencia a que la edad de consumo de droga se adelanta cada vez a edades más tempranas; el Programa de Prevención, que se denomina “Entre todos” y que lleva en marcha desde el curso 2001 / 2002 impartiéndose en centros escolares y, finalmente, el programa “Trabajo con Familias”, ideado para que, a través de un proceso de concienciación y autoanálisis, la familia colabore con la recuperación del afectado.

Además del trabajo de los profesionales cualificados, entre los que se encuentran psiquiatras, por la cada vez mayor relación entre el mundo de la droga y las enfermedades mentales, son los voluntarios y la familia los que juegan un papel fundamental en la recuperación de los drogodependientes.

Sin la familia no se puede completar este proceso y son muchas veces los padres los primeros en acudir a los centros pidiendo ayuda para sus hijos. En Proyecto Hombre se les denomina “co-terapeutas” en la labor de rehabilitación. En cuanto a los voluntarios, son también pieza clave que ayuda a la reinserción en la sociedad: ellos acompañan en pisos tutelados, siguen la evolución de los que estan en las cárceles, desarrollan talleres etc.

Más información: www.proyectohombre.es.