Si hubiese que definir al Seminario Menor en pocas palabras, se podría decir que es una ventana abierta a Dios. Acoge y acompaña a chicos comprendidos entre los once y los dieciocho años que, guiados por su inquietud vocacional, pretenden descubrir qué quiere Dios de ellos, en actitud de apertura al sacerdocio ministerial.

Para ello, el Seminario Menor pretende potenciar una formación integral, adaptada a las edades y circunstancias de los chicos. De este modo, un fin de semana al mes se celebra una convivencia,en la que se se revisa el trabajo realizado en el mes –plan de vida- y se sigue formando y ayudando a los niños y jóvenes a que puedan ir dando una respuesta a la llamada del Señor.

La rampa de lanzamiento en el trabajo de todo el curso es la convivencia de verano, que se prolonga a lo largo de una semana, del 1 al 8 de julio.

Bajo el lema de este año, “Llamados a ser su voz”, 74 chicos de la diócesis de Málaga, procedentes tanto de movimientos como de parroquias de las distintas vicarías, han convivido durante ocho días en el Seminario Menor. Porque de eso se trata, de convivir. De encontrar en ellos mismos y en los demás al Señor a través de la amistad, y de que descubran la fe como el motor de sus vidas”, cuenta el rector del Seminario Menor, Javier Guerrero. Mediante la formación, la revisión del plan de vida, la oración, la celebración, algunas veladas, el deporte y los juegos, el Seminario Menor pretende que los niños encuentren a Jesucristo en todos y cada uno de los resquicios de su vida.

Ocho monitores del Seminario Mayor y 10 colaboradores seglares han sido los encargados de estar durante toda la semana pendientes del grupo, ayudándolos con los talleres e iniciándolos en una experiencia irrepetible para crecer como persona. Se pretende que descubran que hay ‘alguien’ que les está llamando a algo más”, comenta Javier Guerrero, rector del Seminario Menor.

Los jóvenes que acuden al Seminario Menor, cuenta su rector, son chicos normales, con la problemática habitual y las ilusiones de cualquier chaval de su edad. La diferencia es que, en la mayoría de ellos, hay detrás una familia que les ayuda a vivir la fe y una experiencia de parroquia o movimiento. Y a todo esto se le añade el ‘gusanillo’ de querer descubrir qué quiere Dios de ellos para ser felices, teniendo en cuenta que el camino del sacerdocio es una posibilidad”.

Llamados a ser su voz. Éste ha sido el lema escogido para este año, pero ¿por qué? Afirma Javier Guerrero que este lema es la tarea del cristiano: somos elegidos por Jesucristo para ser su voz en los distintos ámbitos donde nos movemos. Porque es la tarea del sacerdote: llamado de una manera especial a ser esa voz y esa presencia viva de Jesucristo en medio de una comunidad. De hecho, dice, “Es en esta doble tarea sobre la que vamos a ir trabajando a lo largo del curso, viendo dónde, cómo y por qué Jesús quiere que seamos su voz”.

“El Seminario Menor es cantera del Mayor”, dice Javier Guerrero. Este curso, por ejemplo, uno de los jóvenes pasará a formar parte de él. Y el próximo año, varios de los chicos tienen previsto unirse también al Seminario.

Por otro lado, quienes descubren que Dios les llama por otro camino, siguen ahondando en su vocación en sus parroquias y movimientos. “Y es un regalo encontrarte a jóvenes que han pasado por el Menor y que son dinamizadores de grupos parroquiales”, declara el rector del Menor.

Más información en www.diocesismalaga.es/menor.