Está previsto que este sábado, 20 de octubre, a las 7 de la tarde, el señor Obispo presida en la Catedral la Santa Misa de los peregrinos que van a partir a Roma.

Impulsados por la fe y por la esperanza, desean participar en este acontecimiento tan extraordinario, pues nunca habían sido beatificados tantos siervos de Dios en una sola ceremonia: 498 mártires.Veintiuno de ellos murieron en Málaga.

Quieren dar gracias a Dios por ellos y por los restantes mártires españoles del siglo XX, que con éstos se acercan ya a mil beatificados. Hombres y mujeres de Dios, que fueron torturados y asesinados por confesar que Jesucristo es el Hijo de Dios y por predicar el Evangelio, con sus obras de misericordia y con su palabra.

A quienes dicen que la religión es fuente de violencia, les recordamos que han sido los totalitarismos ateos de izquierdas y de derechas los que han convertido al siglo XX en el más sangriento de la historia para la Iglesia. España es uno más de los pueblos, especialmente europeos, que han visto morir por miles a sus hijos mejores y más indefensos.

Fue Juan Pablo II quien alentó a las Iglesias locales a procurar que no se olvide la memoria de sus mártires y a recopilar toda la documentación posible. Porque estos hombres y mujeres de Dios son un testimonio formidable de fe firme, de esperanza serena y de perdón generoso a quienes los torturaron y les quitaron la vida.

Con su bondad y con su fortaleza han escrito una de las páginas más bellas de la historia de la Iglesia.