Los diferentes actos que se han celebrado en Roma han dejado mensajes preciosos. Y sobre todo, ha habido un mensaje unívoco: estas beatificaciones han mostrado a las claras ejemplos de perdón, reconciliación y deseo de convivencia pacífica.
Podemos rescatar algunas intervenciones que dejan claro el sentido de este acontecimiento.
La primera a la que quiero referirme es la que dejó el cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla, durante la ceremonia de acogida que se celebró en la Basílica de San Pablo Extramuros. Dijo que “el testimonio de los mártires conmueve y arrastra al conocimiento de Cristo y que éstos desvelan la belleza de la fe cristiana y demuestran, con la evidencia del amor, que es posible vencer el mal con la fuerza del bien”.
Otro cardenal, en este caso Saraiva, que presidió la Eucaristía de beatificación, señaló en la homilía de esa misa multitudinaria, que “el mensaje de los mártires es un mensaje de fe y de amor y que debemos examinarnos con valentía, y hacer propósitos concretos, para descubrir si esa fe y ese amor se manifiestan heroicamente en nuestra vida”. Por eso, ser cristianos coherentes supone, dijo el cardenal Saraiva, “defender nuestras convicciones sobre la dignidad de la persona, sobre la vida desde la concepción hasta la muerte natural, sobre la familia fundada en la unión matrimonial una e indisoluble entre un hombre y una mujer y sobre tantas otras cuestiones que surgen en la experiencia diaria de la sociedad en que vivimos”.
El Papa Benedicto XVI tampoco se quedó atrás, y dirigió el domingo un saludo especial a los más de 35.000 fieles que se habían desplazado a Roma, subrayando que el ejemplo de los mártires, "con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica".
Hemos actualizado la galería de imágenes con algunas fotos de ese día.
