Nos reunimos en Cortes de la Frontera el día 20 de enero de 08 con motivo de celebrar el 1er Encuentro Diocesano del curso del Movimiento Rural Cristiano de Acción Católica de Málaga, con el objetivo de reflexionar y profundizar sobre: ”La nueva Ley de Desarrollo Rural”.
Empezamos a las 10,00 en los salones parroquiales, asistimos 49 personas de Montejaque, Cuevas de San Marcos, Cuevas del Becerro, Benadalid, Torrox, Yunquera, El Burgo, Álora, Valle de Abdalajis, Ronda, Cortes y Benaoján. La oración del inicio nos ayudó a meternos en situación y a enraizarnos en el Evangelio.
Nos ayudaron en la reflexión Juan Manuel González Gerente del CEDER (Centro de Desarrollo de Empleo Rural) y Juan García Secretario Provincial de COAG (Coordinadora Agro Ganadera).
De estas dos ponencias sacamos las siguientes conclusiones:
- Que en el medio rural la población no desciende, gracias al proceso de retorno y al fenómeno de la inmigración, aunque sí se da un envejecimiento poblacional.
- El sistema económico rural es más deficiente que el urbano y por supuesto los servicios públicos, aunque vemos que con la nueva Ley de Desarrollo Rural tendría la posibilidad de mejorar.
- La mujer ha tenido un papel importante en la vida de los pueblos y su participación en el proceso de desarrollo rural es y será imprescindible, aunque no se la valora a nivel social ni económico como agente de desarrollo.
- La nueva ley quiere ser democrática, participativa, educativa y de autogestión.
Sería imprescindible vigilar esto para que no quede en papel mojado.
También vimos algunos posibles retos:
- Qué bueno sería que el trabajo realizado en el hogar “el amo/ama de casa” estuviera remunerado, con su correspondiente cotización a la Seguridad Social para que cuando se jubilara tuviera todos sus derechos.
- Tendríamos que empezar ya a trabajar la promoción y la participación de los vecinos del pueblo para que ellos fueran los protagonistas de su propio desarrollo y así la ley no quede como algo impuesto desde fuera sino gestionado desde dentro.
- Habría que proteger la tierra productiva, controlar la tierra urbanizable, incentivar a jóvenes agricultores, asegurar precios mínimos para que se pueda subsistir, vigilar la competencia desleal y el control de frontera para mercancías de multinacionales.
- Retomar, revitalizar, el movimiento cooperativista y sindicalista cuidando mucho su formación, principalmente de los jóvenes para que se sitúen con conciencia crítica y creativa ante la nueva situación que se avecina. Aprovechar para esto las alternativas formativas y educativas que ofrece la Universidad Rural.
Celebramos la Eucaristía, donde compartimos todas estas inquietudes y nos alimentamos del pan y la Palabra para seguir abriendo vías nuevas a los retos que harían que otro mundo fuera posible.
Pusimos la comida en común y revitalizados volvimos cada uno a nuestro pueblo.
