Tras el reciente acuerdo entre el Estado y la Santa Sede se ha producido un cambio en el sistema de financiación de la Iglesia. Con este cambio, se suprimen las ayudas directas del Estado y la financiación de la Iglesia pasa a depender directamente del compromiso de todos los católicos. Es fundamental, por tanto, que tomemos conciencia de la necesidad de comprobar que la “x” está marcada en el borrador que recibiremos en estos días.
Cuando aún resuenan en nuestros oídos los ecos del Pregón Pascual, los cristianos españoles estamos llamados, no obstante, a no olvidarnos de “la cruz”. Nos referimos, obviamente, no a la cruz del monte Calvario, sino a la cruz en la casilla correspondiente que todos estamos llamados a marcar en nuestra declaración de la renta.
Este año, además, esta sencilla acción tiene doble importancia, puesto que estrenamos el nuevo sistema de financiación de la Iglesia tras el reciente acuerdo firmado por el Estado Español y la Santa Sede. El sostenimiento de la Iglesia y, por tanto, la garantía de que el mensaje del Resucitado va a seguir llegando a todos los rincones de nuestro país, depende, ahora más que nunca, de un pequeño gesto como es el de recordar marcar la cruz a quien se encargue de rellenar nuestra declaración.
Esa simple cruz es una apuesta, como reza el eslogan de la campaña de financiación, “por tantos que necesitan tanto”, y que acuden a nuestras parroquias a pedir consuelo espiritual o ayuda en sus necesidades.
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