El 30 de mayo, fiesta del Corazón de Jesús, celebramos la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes.

De la Congregación para el Clero, desde Roma, nos han enviado, con motivo de esta jornada, una carta en la que nos recuerdan varios puntos claves para que la santificación de los sacerdotes se haga realidad:

  • “La prioridad de la oración con respecto a la acción, en cuanto que de ella depende la eficacia del obrar. De la relación personal de cada uno con el Señor Jesús depende en gran medida la misión de la Iglesia. Por tanto, la misión debe alimentarse con la oración”.
  • “La insuprimible y profunda sed de Él; la dimensión más auténtica de nuestro sacerdocio es la mendicidad, es decir la petición sencilla y continua. Se aprende en la oración silenciosa, que siempre ha caracterizado la vida de los santos”.
  • “La única medida adecuada, ante nuestra santa vocación, es la radicalidad” .
  • “Seamos fieles a la celebración diaria de la Eucaristía, no sólo para cumplir un compromiso pastoral o una exigencia de la comunidad que nos ha sido encomendada, sino por la absoluta necesidad personal que sentimos, como la respiración, como la luz para nuestra vida, como la única razón adecuada a una existencia presbiteral plena”.
  • “Como María, al pie de la cruz, la adoración eucarística diaria”.
  • “La dimensión misionera es intrínseca a la naturaleza misma de la Iglesia, del mismo modo, nuestra misión pertenece a la identidad sacerdotal, por lo cual la urgencia misionera es una cuestión de conciencia de nosotros mismos”.
  • “El pueblo que nos ha sido encomendado es el camino imprescindible para nuestra santidad, es decir, el camino en el que Cristo manifiesta la gloria del Padre a través de nosotros”.
  • El Papa San Pío X afirmó: “Toda vocación sacerdotal viene del corazón de Dios, pero pasa por el corazón de una madre”.

Estos son algunos de los puntos que se destacan en ese documento que se ha hecho llegar a todos los sacerdotes de la diócesis. Desde la Vicaría para el Clero invitamos a todas las comunidades parroquiales y a todos los fieles a rezar por sus sacerdotes y por las vocaciones que la Iglesia de Málaga necesita. Que todos los sacerdotes seamos, como decía el Beato Manuel González “Evangelios vivos con pies de cura”.

Y ya que hablamos de curas santos, acordémonos de quienes han celebrado durante este año sus 25 y 50 años de servicio como sacerdotes, cuyas vidas son una continua búsqueda de la santidad.

Han celebrado sus bodas de oro: Ramón Corbellini Rodríguez, Juan González Arrabal, Lisardo Guede Fernández, Alonso Ros Carrasco e Isidro Rubiales Gamero.

Han celebrado sus bodas de plata: Alfredo López Barranquero, Juan Francisco Rubio García (S.D.B.), Josemaría Sanchís Martínez, Manuel Solís Martínez y Agustín Zambrana Escobar.

Y han celebrado sus bodas de plata como diáconos permanentes: Manuel Peinado Cabra y Miguel Ángel Sánchez Doblas.