La Cruz Pro-Eccle sia et Pontifice fue creada el 17 de julio de 1888 por el papa León XIII, para agradecer los servicios de clérigos y laicos, hombres o mujeres. Es la más alta condecoración que otorga el Vaticano, por toda una vida de entrega y generosidad.
Es el caso de más de 40 malagueños que han recibido, en los últimos años, esta condecoración. Por supuesto que no son los únicos generosos de nuestra diócesis, pero son un ejemplo de cómo en la Iglesia abundan la entrega y la bondad de sus hijos.
El domingo 8 de junio, a las 6,30 de la tarde, en la Catedral, el Sr. Obispo presidirá la Eucaristía en la que se hará entrega de esta medalla a Rosario Olmedo, conocida por todos como “Yiyo”, una de las secretarias con más años de experiencia en el Obispado y con más anécdotas.
Con motivo de esta condecoración, vamos a acercarnos a conocer a “Yiyo” y a sus compañeros seglares de trabajo, al servicio de la Iglesia malagueña.
Quizás muchos piensen que en el Obispado no trabajan nada más que sacerdotes, pero, en la actualidad, 17 seglares son también parte de la plantilla del Obispado (la Curia Diocesana), en los siguientes departamentos: Oficinas Generales, Tribunal Eclesiástico, Administración Diocesana, Gerencia, Asuntos Jurídicos, Vicaría General, Secretaría General, Archivo Diocesano, Secretaría del Sr. Obispo, Correspondencia y envíos, Informática, etc. Pero son otros muchos los que trabajan en las Vicarías Territoriales y las Delegaciones Diocesanas (Apostolado Seglar, Pastoral Social, Cáritas, Medios de Comunicación Social, Ecumenismo, Patrimonio, Causas de los santos, Enseñanza, Catequesis, Liturgia, Formación, etcétera). En todos estos departamentos hay personas que trabajan a jornada completa y remunerada, y hay otros, más numerosos, que trabajan como voluntarios.
Muchos de estos seglares, padres y madres de familia y jóvenes, realizan tareas administrativas, pero también de gestión y atención a las personas que demandan algún servicio al Obispado, empezando por las parroquias.
El Vicario General de la diócesis, Alfonso Fernández-Casamayor, está convencido de que “hay que distinguir el trabajo que realiza cada una de estas personas, es decir, la actividad concreta que se realiza, del espíritu que la anima; es decir, de la finalidad y las motivaciones que mueven a estas personas. En este sentido, la actividad de toda la Curia Diocesana es una actividad de servicio a la acción pastoral de la Iglesia que preside el obispo”.
Rosario Olmedo –“Yiyo”– es una de los 17 seglares que trabajan en el Obispado. Una secretaria de la que dice el Vicario General que “quiere resaltar el gran servicio que ha prestado durante todos estos años. Todos sus compañeros lo testimonian, y es verdad. No sólo por lo que ha hecho, sino por cómo lo ha hecho, por su espíritu, por su discreción, por su fidelidad, por su constancia, por su compañerismo y por tantas otras cosas”.
El trabajo conjunto entre sacerdotes y seglares también tiene su parte positiva: la riqueza de la complementariedad. “Entre sacerdotes, religiosos y seglares hay aspectos específicos de cada vocación, pero también hay un terreno común que abarca lo fundamental cristiano”.
Y es que todos somos parte de la misma Iglesia, al servicio del bien de todo el Pueblo de Dios.
