El pasado 6 de febrero, Mons. Catalá presidió la Eucaristía parroquial de la tarde, en la cual se tuvo especialmente presente a las personas que sufren hambre en el mundo.
Tras la Misa, la sede de Manos Unidas, en calle Strachan, abrió sus puertas para compartir la cena del hambre, en la que cada participante que lo desearon aportaron un donativo similar al que se gastaría en cenar esa noche a cambio de un poco de pan con aceite.
Pueden ver algunas fotos en la Galería de Imágenes.
