El próximo 23 de mayo, nuestro Obispo visitará la sede en Málaga de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (Frater), movimiento cristiano internacional que vela por la integración de estas personas y que llegó a Málaga hace ahora 41 años.

“La visita de D. Jesús Catalá a Frater es algo muy importante para nosotros, porque simboliza la unión de la Iglesia con quienes padecemos alguna enfermedad”.

Aunque estas palabras son de Mª Cruz Montalvo, responsable de Frater en Málaga, pueden extrapolarse al resto de personas que, de una manera u otra, contribuyen a que este movimiento continúe aportando esperanza y amor a quienes se acercan a él.

D. Jesús podrá ser partícipe de estos grupos a través de su encuentro con las aproximadamente 40 personas que se reúnen cada sábado. Además, podrá ver el fruto de los distintos talleres que funcionan (pintura, manualidades, labores, concursos literarios, entre otros); así como la cruz de mayo hecha con flores de papel de seda que los propios componentes de Frater han fabricado.

“Queremos que el Sr. Obispo disfrute con nuestra tierra y vea que, aunque vayamos en silla de ruedas, tenemos ganas de fiesta y de bailar. Por eso, hemos querido que Loli Vargas (que ya el pasado año bailó ante Sta. Mª de la Victoria), dedique a D. Jesús en este día tan especial unas malagueñas”.

La responsable de Frater señala que “el mayor objetivo de Frater es luchar para que las personas con algún tipo de discapacidad se sientan personas libres con los mismos derechos”. Continúa diciendo Mª Cruz que “hay que echar fuera de nosotros mismos los complejos y las inseguridades que muchas veces son las culpables de que nos sintamos así. Y es que, una vez que uno se siente persona, puede luchar por sí mismo”. De hecho, una de las metas por las que llevan luchando varios años es la de la accesibilidad universal. “¡A cuántos edificios públicos no podemos acceder por nosotros mismos debido a las barreras arquitectónicas que todavía hoy existen! Es necesario que éstas desaparezcan”, reclama M ª Cruz.

Pero Frater también lucha de puertas para adentro. “Cuando padeces una enfermedad crónica o te sobreviene una dolencia, tiendes a hundirte. Y por eso, tenemos dos grupos de formación que funcionan como una especie de terapia de grupo en la que se comparten vivencias, ilusiones y toda clase de reflexiones”, subraya la responsable de Frater en nuestra ciudad.